Visión-situación actual de la oposición

Empezamos una nueva etapa. Dejamos atrás la sequía de plazas y retomamos la senda de la normalidad después de un periodo aciago para la inmensa mayoría de los opositores, pero duro y fructífero para una selecta minoría. Si, una selecta minoría que ha conseguido aprobar lo “inaprobable”. Vaya por delante mi admiración por todos ellos. La exigencia del momento dio como resultado que por parte de la División de Formación se planteasen procesos selectivos totalmente alejados de la realidad pero diseñados bajo los requerimientos presupuestarios, es decir, el nivel de exigencia actual para concurrir a nuestra oposición con un mínimo de opciones, se ha duplicado con respecto al año 2010. A esto es necesario añadir la entrada en vigor de la nueva Ley de Personal de la Policía Nacional, que requiere para concurrir a las pruebas, los estudios de bachillerato o equivalente, por cierto, sin un incremento en el nivel administrativo ni en las retribuciones. Una vez más la excelencia le sale gratis a la administración. Según este pequeño análisis debemos preguntarnos ¿de verdad volvemos a la senda de la normalidad?. Rotundamente no.

Es cierto que recuperaremos el número de plazas convocadas en los años de bonanza, con la excepción de esos disparates de cinco o seis mil que tanto daño han hecho a la selección. Eso, creo que no lo volveremos a ver a medio plazo, pero si retomaremos unas convocatorias anuales accesibles. La previsión de la convocatoria para este año 2016 es de 2.600 plazas si los avatares políticos no lo impiden, pero no debemos engañarnos. La herencia de los años de sequía junto con el aumento del requerimiento del nivel de estudios para el acceso, han dado como resultado, que todos aquellos que nos dedicamos a la preparación de opositores, modifiquemos nuestra mentalidad y nos adaptemos a los cambios. Esta adaptación implica, si queremos ser honestos con nuestros alumnos, una mejora continua de los instrumentos que utilizamos para preparar la oposición. El uso masivo de las TICs encarnado en plataformas educativas vía internet que contendrán nuestros materiales actualizados al minuto, los vídeos de las clases en tiempo real y los módulos de simulacros de exámenes ya son una realidad, pero, al menos en un futuro próximo, no conseguirán sustituir la clase directa y presencial, lo que obliga a los preparadores a incrementar su nivel de conocimientos y sobre todo a la flexibilidad, flexibilidad para incorporarnos a las nuevas tecnologías y para asumir un reciclaje permanente.

Tal y como se plantea la situación, a los futuros opositores se les exigirá una dedicación completa, con cambios en su vida personal y familiar que implicarán duros sacrificios y en algunos casos sufrimiento sicológico, todo ello derivado de un sistema de selección decimonónico que basa los resultados en la memorización. En fin, un disparate en pleno siglo 21, pero que, al menos tiene una ventaja, solamente debemos dedicarle tiempo, eso si, mucho tiempo, horas y horas que pondrán a prueba nuestro equilibrio pero que finalmente se materializarán en la satisfacción del objetivo cumplido, que no es ni mas ni menos que garantizar nuestro futuro profesional.

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