Incorporación de la mujer en la Policía Nacional

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El pasado 24 de febrero, el diario ABC nos compartía el siguiente artículo: «Mujeres policía: 40 años que transformaron el Cuerpo«.

El artículo nos comenta que la Policía Nacional fue el primer cuerpo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que abrió sus puertas a las mujeres, más concretamente, en el año 1979.

Se nos presenta varias experiencias contadas por mujeres que desde hace tiempo, forman parte de la Policía Nacional. La primera de ellas es la historia de Patricia Pérez, miembro del Tedax-NRBQ, grupo adscrito a la Comisaría General de Información. El ingreso en esta especialidad sólo se puede hacer mediante otra oposición interna, y son necesarios además tres años de antigüedad en el Cuerpo. «Es una selección muy fuerte; tras superar el primer examen queda un año de preparación también es selectivo. Para una mujer aún es más difícil, porque por la mañana recibes clase y por las tardes hay que estudiar, sí o sí»


También en la Comisaría General de Información presta servicio la subinspectora Carmen que lleva casi tres décadas combatiendo el terrorismo, en el País Vasco y sobre todo en Francia. «He estado 24 años trabajando a 15 x 15: quince días de viaje, siete libres, siete en la oficina y vuelta a empezar… Eso, claro, incluía Nochebuena, Fin de Año, cumpleaños… y por supuesto se podía alargar. Llegué a estar 26 días fuera a razón de 12 horas de trabajo diarias, “haciendo esquinas, como putas por rastrojo”, como decimos en nuestro argot». Sabe lo que es detener etarras y ha tenido que ver muchos muertos de la banda. Ahora vive de forma más estable, «pero sigo llevando la mochila en el coche, por si hay que salir corriendo».

Blanca Ruiz es inspectora de la Udyco Central, subjefe de grupo de la Sección IV de la Brigada Central de Estupefacientes. Eso, y bióloga y bioquímica. Hace cinco años entró por oposición en la escala Ejecutiva, «porque lo que más me gusta es la investigación. Tengo el mejor trabajo del mundo», afirma con absoluta convicción. «Aquí hay un compañerismo brutal».

Dentro de Seguridad Ciudadana, las UPR no son precisamente el destino más cómodo. Como relata Virginia Barquero, sirven para un roto y para un descosido: «Un día tienes que controlar una manifestación y al día siguiente intervenir por un atraco o un caso de violencia de género grave, cubrir entradas y registros o vigilar la estación de Atocha dentro del plan de prevención antiterrorista…».

La agente recuerda, por ejemplo, «un macrobotellón en la plaza del 2 de Mayo de Madrid que se les fue de las manos a la Policía Municipal y nos pidió ayuda… La situación era muy difícil, la gente estaba bebida, y nos lanzaban todo lo que tenían a mano, incluidos los vidrios de los contenedores, mobiliario urbano… Hubo bastantes heridos».

Fuente de información: ABC – Mujeres policía: 40 años que transformaron el Cuerpo